El hecho es que creo que lo ocurrido en mi familia, no deja de ser ejemplificador de lo que pasa a gran escala con las tradiciones navideñas. En el pragmatismo, la inmigración, el sincretismo cultural y la asimilación están el origen de nuestras costumbres navideñas. Creo que para explicar en toda su complejidad el origen de la navidad actual, necesitaría redactar una tesis doctoral, así que iré a los pocos, cada año. y había pensado que como acaba de pasar el 6 de diciembre sería interesante abordar la figura de San Nicolás y de cómo ésta dio origen al actual Papá Noël.
Probablemente no me había parado a reflexionar lo suficiente en esta cuestión, pues para cuando empecé a redactar este post, estaba convencida que este santo daba directamente origen al hombretón gordo subido a su trineo con renos y, en realidad —añadiría que lógicamente—, no es más que una escala en el camino. En el caso de Papá Noël, como en el de la mayoría de las tradiciones navideñas, se mezclan y se vuelven a mezclar elementos arcaícos, se implantan otros, se hallan fórmulas nuevas para conmemorar, adaptar o revitalizar antiguas costumbres.
En Dijon (Francia), tierra de mostaza y buenos vinos, un 23 de diciembre de 1951 tuvo lugar un extraño acontecimientos que hoy en día sería considerado como una auténtica barbaridad. Un despropósito con consecuencias más traumatizantes que la muerte de Chanquete y David el Gnomo juntas. Aquel 23 de diciembre se “ejecutó” a Papá Noël frente a unos doscientos cincuenta niños, al mejor estilo inquisitorial, quemándolo en una pira, cual heroína gala en manos inglesas durante la guerra de los cien años.
¿Cuál fue el motivo de este auto de fe digno de Torquemada? Según el periódico France-Soir del día siguiente, la ejecución “se decidió con el consentimiento del clero, que había acusado a Papá Noel de ser un usurpador y un hereje” y de “paganizar la Navidad”. El etnólogo Claude Lévi-Strauss dijo en Les Temps Modernes, en el número de marzo de 1952, “Papá Noel en la pira”, que la creencia en Santa Claus constituía “uno de los más potentes semilleros del paganismo en la sociedad actual”.
Y es cierto, poniéndome a remover información, los orígenes del bonachón hombre de rojo se remontan según algunos etnólogos a los inicios del neolítico. Evidentemente, nada tenía que ver con el panzudo señor que, cada año, vemos en decenas de producciones hollywoodienses con sus gafitas, renos y muchos regalos, sino que su antepasado lejano aparecía tras los rasgos de una especie de encarnación de la naturaleza. Sus representaciones variaron a lo largo de los años figurándose tras los rasgos de un personaje enmascarado, con cornamenta una rama en la mano, vestido con pieles de animales y barbudo . Esta suerte de Dios Pan se hacía presente en ceremonias dedicadas a la fecundidad y a la vida.Personalmente, salvando la barba, me cuesta discernir a Papa Noël tras el Dios Pán pero como “Pan” significa “Todo”, todo es posible…
Sin embargo, en el siguiente paso, cual evolución darwiniana, sí empiezo a ver ciertos rasgos propios del también conocido por todos como Santa Claus, y lo mismo ocurre con otras divinidades o personajes mitólogicos paganos:
-Odín: Este dios adorado por los pueblos del norte de Europa, cuya festividad se celebra entorno al solsticio de invierno, revestía los rasgos un anciano con barba blanca y en muchas ocasiones vestido de rojo (el rojo no deja de estar asociado a la realeza y la función de Odín en el panteón nórdico sería ésta, por lo que tal vestimenta no deja de tener lógica) quien montaba un caballo de ocho patas llamado Sleipnir. Aparte de dos lobos, poseía también sendos cuervos Hugin y Munin, los cuales enviaba cada mañana a volar, en direcciones opuestas, rodeando el mundo para que cuando regresen por la tarde se posen sobre sus hombros y le susurren al oído lo que han visto.
-Gargan: En la mitología céltica es el hijo de Belisima y del espírito de Belenos (da origen a Gargantua inmortalizado por Rabelais). Es un gigante bienhechor de grandes botas que porta un pesado fardo a la espalda, llena de regalos entregados a los niños hacia el solsticio de invierno.
-Strenia o Strenua/Jano: Una tradición romana atribuía el origen de los aguinaldos del primero de enero, Kalendariae strenae, al rey Tacio, de quien nació la costumbe de ir ese día a coger verbena al bosque sagrado de Strenua, la Fuerza, o strenia, diosa de la salud, con el fin de obtener la divina protección durante el año nuevo. Otra tradición suponía que el pueblo iba en procesión al palacio del rey sabino para ofrecerle al mismo tiempo que los deseos de un buen año, ramas de ese arbusto considerado como portador de la felicidad. La sencillez primitiva desapareció y los aguinaldos pasaron a constituir objetos más o menos lujosos llegando a degenerar en abuso. Con motivo de que la celebración de año nuevo fuera dedicada a Jano, Strenia dejó de presidir esta fiesta.
Por lo tanto, cuando en 1952, Papá Noël fue víctima del irónicamente pagano fuego purificador, no se equivocaban al apelar a sus raíces heréticas, pero los miramientos relativos a sus orígenes—como veremos en la próxima entrada buceando entre San Nicolás, Julenisse o Santa Klaus —naufragaron en el altar del sincretismo, la mundialización y el capitalismo.
Bibliografía:
Bastús i Carrera, V.J., Diccionario Histórico Enciclopédico, 1829
Levy Stauss, C. Papá Noël en la pira Papá Noël en la Pira, 1952


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